La cuarta marcha federal universitaria contra los recortes presupuestarios del gobierno de Javier Milei colma la Plaza de Mayo en Buenos Aires y se replica en ciudades como Córdoba, Rosario y Entre Ríos, con miles de estudiantes, docentes, no docentes y familias denunciando el desfinanciamiento que provoca renuncias masivas y cierre de carreras.
Estudiantes como Abril, de Psicología UBA, relatan condiciones paupérrimas con techos que se caen, ratas en aulas y salarios docentes de 220.000 pesos mensuales por 10 horas semanales, lo que obliga a muchos a trabajar en Uber o múltiples empleos. El Consejo Interuniversitario Nacional reporta 10.000 docentes renunciados en UBA en lo que va del gobierno, equivaliendo a más de dos por día, mientras el gobierno recortó 5.300 millones de pesos a universidades horas antes de la marcha.
Docentes como Luciano Arienti, secretario general de AGD UBA, exigen cumplimiento de la ley de financiamiento universitario sancionada en Congreso, que fija salarios al nivel 2023, y critican la "prepotencia" de Milei por no aplicarla pese a fallos judiciales. No docentes como Manuela Castañeda, de UNSAM, denuncian pérdidas del 50% en salarios y mugre en instalaciones, llamando a juicio político por "insania" del gobierno.
En estudio, analistas destacan impacto futuro en 10 años por falta de investigadores y científicos, con pérdidas de poder adquisitivo del 35-60% en salarios universitarios. La marcha muestra familias enteras y exalumnos, defendiendo la universidad pública como conquista social no partidaria, mientras el gobierno redobla recortes en salud y educación.
Cobertura en vivo desde múltiples móviles muestra columnas llegando por Avenida de Mayo, Diagonal Norte y Yrigoyen, con lecturas de adhesiones y llamados a asambleas futuras para presionar por aplicación de la ley.