El servicio penitenciario de Santa Fe descubrió un túnel de 40 cm de ancho, 50 de largo y 70 de profundidad en el patio del pabellón de alto perfil de la unidad número 11, conocida como cárcel de Piñero cerca de Rosario.
El excavación permitía pasar a una persona delgada y apuntaba a una fuga de presos peligrosos como narcotraficantes, secuestradores y sicarios. Durante la requisa secuestraron un arma punzante.
El gobernador Maximiliano Pullaro aplicó medidas duras como inhibidores de celulares, pabellones especiales y fin de visitas masivas, marcando el fin de la etapa donde los presos mandaban en las cárceles.