La depreciación de la libra libanesa lleva al país al borde de una grave crisis alimentaria, ya que depende casi totalmente de importaciones de alimentos básicos afectados por volatilidad petrolera mundial.
Un informe de la ONU estima que 1,24 millones de personas, una cuarta parte de la población, enfrentarán inseguridad alimentaria crítica o peor entre abril y agosto de 2026. Los costos operativos subieron 5-7% y importaciones netas 10-15%.
El impacto será a largo plazo en un país dependiente de suministros externos, donde la seguridad alimentaria es vulnerable ante la guerra, requiriendo un alto el fuego urgente.