Mariana, de 50 años, fue arrastrada 50 metros en el capó de su auto por delincuentes menores en Ramos Mejía, fracturándose la pierna izquierda y cortándose el cuero cabelludo tras tirarse al piso mientras su hija de 18 años gritaba que la iban a matar.
Susana, vecina testigo, asistió a Mariana con primeros auxilios sosteniéndole cabeza y cuello por posible lesión cervical, ante la sangre en el suelo y dolor en las cervicales. Mariana repetía que los ladrones eran niños de 12 a 14 años. La ambulancia municipal nunca llegó pese a llamados urgentes; tardaron 45 minutos dos de clínica privada.
El robo ocurrió a las 4 de la tarde cerca de un jardín de infantes con niños saliendo; los delincuentes zigzaguearon para sacársela de encima, arriesgando chocar la vereda y causar una catástrofe. Quedó sangre en la calle y mancha donde le pasaron el auto por encima de la pierna.
Susana destaca la inseguridad cotidiana en el conurbano con entraderas, arrebatos y asesinatos incluso de día; vecinos evitan celulares y efectivo. Un caso similar un año antes en la misma zona: María Laura Moliar, de 46 años, fue arrastrada y atropellada al intentar evitar robo de auto, sobreviviendo tras operación; vecinos marcharon por seguridad.
La Matanza tiene solo tres ambulancias; cuesta vender casas por inseguridad pese a ser barrio lindo antes. Cámaras abundan pero responden tarde.