La cuarta marcha federal de docentes, estudiantes, no docentes y familias colmó la Plaza de Mayo y ocho cuadras de Avenida de Mayo en protesta contra los recortes presupuestarios del gobierno de Javier Milei, que desobedece la Ley de Financiamiento Universitario vigente pese a fallos judiciales.
Las universidades públicas acumulan un recorte del 40% del presupuesto de 2023 ajustado por inflación, lo que genera crisis en hospitales universitarios como el Hospital de Clínicas, el Instituto Ángel Roffo de oncología y el hospital de odontología, que anuncian cierre de atención en 45 días por falta de insumos. Más de 10.200 docentes renunciaron desde que asumió Milei, optando por dedicación simple o trabajos privados como Uber para sobrevivir con sueldos como 364.000 pesos en dedicación simple o 728.000 pesos en exclusiva.
Panelistas explicaron que un titular de cátedra con dedicación exclusiva no supera el 1.9 millón de pesos, lo que provoca fuga de cerebros en carreras como biotecnología e ingeniería hacia el exterior o universidades privadas que cobran hasta 2.5 millones por carrera. El conflicto afecta el ascenso social, ya que el 57.6% de graduados son primera generación universitaria, y el gobierno recortó además el plan de alfabetización y obras como acueductos.
En vivo desde la marcha, reporteros describieron una multitudinaria asistencia con familias y alumnos de universidades como Lanús y UBA, sin aparatos políticos notorios, mientras se leía un documento sindical que defiende la universidad pública como pilar de desarrollo y exige no expulsar a sus trabajadores. La marcha, replicada en otras ciudades, no pierde fuerza pese a ser la cuarta.