Los cartoneros del centro de reciclaje nocturno en Ecoparque, organizados por el MTE, continúan su faena pesando bolsones de hasta 300 kilos de material recolectado en rutas asignadas, vendiendo mezcla a 160 pesos por kilo y chatarra a 100 pesos por kilo, con jornadas dobles martes y viernes de 8 a 13 horas y nocturnas el resto de los días hasta las 21 horas.
Los trabajadores revelan ingresos precarios de 80 a 100 mil pesos por quincena, insuficientes para vivir dignamente; un matrimonio paga 150 mil pesos mensuales de alquiler por una pieza con baño, quedando con apenas 50 mil pesos para comer y subsistir entre ambos que ganan 200 mil pesos al mes. Organizan ollas populares los martes para gente en situación de calle, alimentando hasta 10 personas por vianda con donaciones de carne y pure, pese a sus propias necesidades.
En entrevistas, Cristian Porres y los hermanos Cáceres destacan la mejora por la organización que evitó competencias y discriminación callejera, donde los insultaban de "sucios"; critican la caída del precio del cartón por importaciones de Brasil y comparan con el petróleo a precio internacional, exigiendo lo mismo para su labor ambiental. Llamadas de televidentes como Romina de Tandil (150 mil pesos por semana en relleno sanitario) y Antonio (460 mil pesos mensuales con viático) confirman la pobreza generalizada.
El panel en estudio debate acaloradamente: acusan al gobierno actual de retirar al Estado dejando a familias hurgando basura, defienden precios internacionales para cartón como para petroleras, critican a "liberales" y figuras como Marco Galperín; cartoneros expresan que antes "llegaban al mes" pese a corrupción, ahora no con "supuesta honestidad", y reclaman contra discriminación pese a críticas presidenciales.
Se enlaza con la marcha universitaria, defendiendo la educación pública gratuita para desarrollo nacional contra recortes y "curros", rechazando sesgos partidarios pero exigiendo competencia en investigación de irregularidades universitarias.