La psicoanalista Carmen, de 91 años, explicó en entrevista que el psicoanálisis solo lo practican y buscan quienes sufren repeticiones sintomáticas que molestan y no se resuelven, como algo que insiste y vuelve en la vida cotidiana.
Carmen detalló que el saber en psicoanálisis cuesta y tiene un valor de goce, diferenciándolo de corrientes pedagógicas modernas que lo quieren todo fácil, y enfatizó que requiere experiencia personal de neurosis y lectura profunda de Freud y Lacan para gozarlo.
La entrevistada relató su experiencia en el Hospital Piñero, donde vio prácticas psicoanalíticas en casos de psicosis y neurosis, destacando la tradición argentina de hospitales públicos desde 1770 para inmigrantes pobres, y criticó prácticas pobres por falta de lectura teórica.
Carmen contó su historia personal de inhibición para escribir superada en análisis con Jacqueline Miller en París durante siete años, lo que le permitió publicar desde los 65 años, y describió cómo el psicoanálisis cura cambiando vidas al confrontar lo que tira y rompe planes.
Explicó influencias en Freud como Brentano, Schopenhauer y Charcot, el inconsciente parlante y pulsiones en el ello, y cómo Lacan avanzó con matemáticas intuicionistas y topología para lo irrepresentable más allá de Freud.