La familia de Wanda Taddei acusó a Eduardo Vázquez, ex baterista de Callejeros, de prenderle fuego en un episodio de violencia intrafamiliar el 10 de febrero de 2010. Tras dejar a los hijos con la familia alegando quemaduras en las manos, los niños declararon en cámara Gesell haber oído gritos como "me vas a matar, así no", revelando historia previa de golpes y celos.
La versión de Vázquez de un accidente por forcejeo con una botella de alcohol y cigarrillo fue desmentida por peritajes y reconstrucción: la brasa no prende alcohol, la botella no pasa bajo el futón como dijo, y las heridas indicaban que Taddei estaba sentada, no parada. El médico del hospital reveló que ella dijo "mi marido me tiró alcohol y me prendió con un encendedor".
En el juicio oral, fiscalía y querella pidieron prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo, pero el tribunal lo condenó a 18 años atenuado por emoción violenta. La Cámara de Casación revocó la atenuante, elevó la pena a prisión perpetua reconociendo intención en el femicidio, disparador de la reforma legal de 2012.
La familia expresó dolor por la pérdida, destacando la personalidad de Taddei, fanática del rock, y criticó la sociedad patriarcal que legitima violencia contra mujeres. El caso simboliza lucha contra femicidios antes de su tipificación legal.