La familia de Ali Otman se reúne por primera vez en más de un mes para comer juntos, pero la incertidumbre persiste por los ataques en Beirut. Ali debe volver inmediatamente a su misión de rescate en los escombros.
Los equipos de rescate han pagado un alto precio: más de 100 paramédicos y socorristas murieron en ataques israelíes desde el 2 de marzo. Ali afirma que el servicio de rescate lo lleva en la sangre, heredado de su padre, y lo considera su destino.
De regreso en la base, Ali intenta conciliar el sueño, siempre listo para la próxima misión de rescate.