El alcalde de Nueva York Saran Mandani retiró su propuesta de aumentar un 9,5% los impuestos a la propiedad para recaudar 3.700 millones de dólares ante un déficit de 12.000 millones.
La medida generó rechazo de propietarios e inmobiliarias y fue descartada tras un aporte estatal adicional de 4.000 millones de dólares, sumado a 8.000 ya comprometidos.
El empresario Ken Griffin advirtió riesgos de fuga de inversiones por presionar a grandes contribuyentes.