Donald Trump llegará a Pekín el 14 de mayo para una cumbre con Xi Jinping, la primera visita presidencial estadounidense a China en casi una década, postergada por conflicto con Irán. La reunión gestiona riesgos en geopolítica y economía global, con Trump buscando victorias diplomáticas.
La agenda incluye comercio, con China comprando más productos estadounidenses como aviones; Irán, presionando a Teherán para reabrir el estrecho de Hormuz; y Taiwán, tranquilizando a Pekín. China busca influencia en Medio Oriente por energía, imagen de potencia responsable y señales sobre Taiwán y Japón.
La guerra comercial es estructural sin resolución cercana; se esperan acuerdos limitados y gestos simbólicos.