Donald Trump evaluó a Marco Rubio y J.D. Vance como posibles sucesores suyos en las elecciones presidenciales, destacando el perfil de Rubio como hijo de cubanos con experiencia geopolítica.
Trump consultó a sus asesores sobre quién le gustaría que lo suceda entre Rubio, actual secretario de Estado, y Vance, el vicepresidente controvertido criticado por los medios. Rubio gana protagonismo con apariciones frecuentes mientras Vance reduce las suyas.
Las encuestas muestran diferencias amplias, pero una dupla Vance-Rubio como presidente y vicepresidente sería poderosa. Los demócratas carecen de candidato fuerte, con Kamala Harris rechazada y los indecisos inclinándose hacia republicanos.
Esta charla surge en contexto de tensiones con Irán, que rechazó el memorándum de 14 puntos de EE.UU., con Trump advirtiendo que el cese al fuego tiene solo 1% de probabilidades de éxito y amenazando atacar infraestructura petrolera iraní.
Trump acusó a Barack Obama y Joe Biden de financiar el programa nuclear iraní con dinero en efectivo, mientras planea eliminar impuestos a la gasolina para mitigar aumentos por la guerra y aguarda reunión con China sobre polvo nuclear.