Melisa, terapista ocupacional, improvisó un rosco de pasapalabras casero con cartón y broches para ancianos en un geriátrico de Caballito cuando olvidó el juego original. Los residentes esperaban ansiosos la actividad que activa la mente y fomenta la socialización.
En el juego rústico, Melisa leía definiciones de palabras asociadas a letras, y los ancianos adivinaban correctamente términos como "cabeza", "paraguas" e "iglesia", riendo y disfrutando el momento. La terapista priorizó no defraudarlos y usó materiales de su kit.
Melisa explicó que el juego es clave para adultos mayores, no solo niños, ya que incide en la calidad de vida mediante risa y experiencias significativas. Los ancianos estaban felices viendo Canal 9 mientras jugaban.