La Escuela de Yoga de Buenos Aires en Villa Crespo operaba como fachada para una secta dirigida por Juan Percovich, alias "papi", que captaba víctimas para trata de personas, reducción a servidumbre y explotación sexual, según reveló una investigación judicial con allanamientos que secuestraron 400.000 dólares, un millón de dólares cash y documentación de 37 propiedades.
El líder permanece preso junto a su secretaria Mendy y otros; ahora sumaron tres procesamientos más, incluyendo un hijo adoptivo, elevando a cerca de 20 procesados. Los audios intervenidos muestran cómo se enriquecían con las víctimas, viviendo como millonarios con coches, viajes y lujos, mientras grababan videos sexuales y material de extorsión para retenerlas mediante sadomasoquismo y violencia como forma de esclavitud.
La estructura jerárquica incluía apóstoles en nivel 6 para transacciones humanas (mayormente mujeres prostituidas), genios en 5, alumnos en 4 y humanos comunes en inferiores, con el líder en la cima. La defensa alega que las mujeres procesadas eran víctimas ascendidas, pero la justicia determina la asociación ilícita. La causa inició en 1993, quedó en nada, y se reabrió en 2022.
Expandieron a clínicas en Balvanera y Villa Crespo, atrayendo pacientes de Estados Unidos con sedes abiertas allí, cooptando mediante confianza psicológica, dominación y entrega de pertenencias.