Santiago del Moro no duerme por los ratings de Gran Hermano, impresionantes pero por debajo de lo esperado y eclipsados por la sombra de Guantanara.
Ayer entró Goluz a la casa con gran expectativa, pero malísima entrada abrigado como niño pequeño, frases familiares sin impacto y casa que no explota ni arma dinámicas.
Los panelistas critican asesoramiento, pistas dadas a participantes y falta de juego real, sumado a manoseo y hambre que impiden entender instrucciones.
Señalan que Del Moro es fanático del formato pero atraviesa encrucijada con números que no superan Masterchef de Wanda.