El predicador enseñó que el Espíritu Santo revela a Yeshua como Mesías prometido a Israel y Hijo del Dios viviente, convirtiendo a creyentes en piedras espirituales. Citó a Pedro, a quien el Padre reveló esta verdad, haciendo de Simón una piedra viva sobre la cual Yeshua edifica su asamblea, contra las que las puertas del infierno no prevalecerán.
Instó a reconocer al único Elohim verdadero como Padre y Creador, salir de la idolatría y religiones falsas mediante Teshuvá, consagrando mente, alma y espíritu. Yeshua enseñó orar al Padre en su nombre, no a muertos o rabinos. Enfatizó que Yeshua es el único rabino resucitado.
Durante Pesaj y Pascua, llamó a judíos y cristianos a descubrir que Yeshua es el Mesías, rechazando errores como el 25 de diciembre o judaización falsa como circuncisión para gentiles. Ambos pueblos deben reconocer a Elohim y a Yeshua como enviado. Yeshua priorizó al Padre, definiendo familia por voluntad divina y mandamiento principal como Shema Israel: Yud Hei Vav Hei es uno y único.
La palabra Echad derriba doctrinas como la Trinidad, enfatizando el primer mandamiento.