Sergio "Oveja" Hernández continúa su visita al programa y profundiza en anécdotas de su carrera en el básquet argentino. Explica el origen de su apodo desde la infancia en Bahía Blanca, cuna del básquet con figuras como los hermanos Ginóbili y Luis Scola. Recuerda entrenar a los Ginóbili en su casa, donde Manu le enseñó computación de chico, y lo define como un extraterrestre y competidor ideal.
Destaca los logros de Scola, goleador histórico de Euroliga y mundiales, quien introdujo hábitos de alto rendimiento en el deporte argentino, entrenando como tenista. Hernández relata su emoción hasta las lágrimas tras la victoria sobre Serbia en el Mundial, con Scola conteniéndolo para enfocarse en la semifinal, mostrando su liderazgo natural.
Coincide con Carlos Bianchi en que la verdadera estrella es solidaria e inteligente, no solo talentosa. Comparte anécdotas de Bianchi en Boca Juniors, su dedicación extrema llegando al club desde las 7 de la mañana para controlar todo. En ping pong, expresa deseo de conocer profundamente a Messi y haber hablado con Jordan, Kobe y LeBron.
El momento más impactante fue en el vestuario tras perder la semifinal mundial por tiro de Nocioni: Manu Ginóbili lideró al equipo a enfrentar la prensa pese al dolor, mostrando la esencia de la generación dorada, con Pepe Sánchez ofreciéndose para la conferencia.