Olas gigantes de casi 7 metros azotaron la costa atlántica en Mar del Plata, destruyendo la parte inferior del Torreón del Monje, que alberga un gimnasio. El viento fuerte generó marejadas que rompieron vidrios y estructuras.
Otros daños incluyen el Club de los Pescadores y balnearios en Quequén y Montehermoso, con pasarelas y plazas invadidas. La espuma masiva se produjo por mar revuelto, algas y viento posterior a las marejadas.
La intensidad del viento bajó, pero dejó destrucción en zonas costeras recientemente inauguradas.