Líbano está al borde de una grave crisis alimentaria, dependiendo de importaciones afectadas por volatilidad de precios del petróleo y depreciación de la libra, con 1,24 millones de personas en inseguridad alimentaria crítica hasta agosto 2026.
Costos de importación subieron 10-15% y la guerra de Israel destruyó 52 mil hectáreas de cultivos, el 22% del total. La FAO proporciona semillas y fertilizantes para estabilizar producción.