La Bomba Tucumana, Gladys, apareció deprimida en Gran Hermano un año después de la muerte de su novio Luciano, a quien conoció a los 57 años durante una obra en Carlos Paz. Él padecía cáncer, rechazó su ayuda inicial por la quimio, pero ella lo acompañó hasta el final, declarándolo el gran amor de su vida.
En la casa recibió mensajes de Santiago del Moro sobre humildad y alegría, pero rompió en llanto recordando el mes duro de mayo, cuando todo empezó su desgracia. Panelistas debaten si entró al reality para distraerse del duelo o si lo usa estratégicamente, mostrando su vulnerabilidad genuina.
Discutieron polémica por su frase la familia de Juan Icar me tiene harto, pidiendo sanción a la familia en vez del canal por supuesta discriminación homofóbica. Telefe bajó el tono comparándolo con otros casos, pero la critican por perder control y explotar por su temperamento.
En vivo hablaron con su hermano Sergio desde México, quien la ve bien a sus 61 años probando el reality por primera vez, confirmando su dolor por Luciano (fallecido el 24 de mayo), su vida traumática de niñez con padre policía violento, maltrato y pobreza, y odio en redes por ultraderecha.