El jubilado petrolero Aníbal Cepeda apareció descuartizado en un departamento del complejo de Daniel Muñoz, exsecretario de Néstor Kirchner, en Río Gallegos; lo mataron aparentemente Freddy Curti y dos cómplices tras conocerlo en un casino donde mencionó cobrar indemnización de más de 200 millones de pesos.
Los atacantes pasearon a la víctima por la ciudad el 20 de abril, lo llevaron al departamento, lo asesinaron, le cortaron manos y cabeza para usar huellas y rostro en accesos bancarios y tarjetas de débito, que luego utilizaron; policía halló restos en el lugar tras confesión de Curti, detenido con antecedentes por delitos similares y empleo en Ministerio de Economía.
Los otros dos sospechosos quedaron en libertad por orden judicial pero ahora son buscados; Curti, exchofer de un juez fallecido cuyo hijo es secretario general del gremio judicial, conocía técnicas de descuartizamiento; investigan pericias científicas por policía en departamento secuestrado por justicia.
Panelistas horrorizados destacan aberración del crimen por robo, uso de partes del cuerpo para banca digital y que victimario no era marginal sino concurrente habitual al casino.