La Escuela de Yoga de Buenos Aires en Villa Crespo funcionaba como fachada para una secta que sometía a víctimas mediante trata de personas, reducción a servidumbre y explotación sexual, según reveló una investigación judicial con allanamientos que secuestraron 400.000 dólares y material de extorsión.
El líder Juan Percovich, conocido como "papi", está preso junto a su secretaria Mendy y otros procesados; recientemente se sumaron tres más, incluyendo un hijo adoptivo, por asociación ilícita vinculada a prostitución ante figuras de política y espectáculo para ganar poder e ingresos de hasta 10.000 dólares por cuota.
Audios incautados muestran al líder jactándose de una vida de lujos como millonarios, con coches, casas y viajes, mientras las víctimas eran cooptadas psicológicamente, despojadas de bienes y grabadas en videos sexuales para extorsionarlas si intentaban escapar.
La estructura jerárquica incluía "apóstoles" en nivel 6 para transacciones humanas, "genios" en 5, "alumnos" en 4 y humanos comunes abajo; algunas mujeres procesadas fueron víctimas ascendidas, y la red se expandió a Estados Unidos con clínicas.