China exhibió por primera vez su tríada nuclear completa en un desfile militar en Pekín a finales de 2025, mostrando misiles lanzables desde tierra, mar y aire bajo el mando de Xi Jinping, quien creó la Rocket Force en 2015 elevando su rango militar.
El programa nuclear chino, iniciado en 1964 con ayuda soviética bajo Mao Zedong, se mantuvo modesto por debajo de 300 ojivas hasta que Xi lo expandió rápidamente a más de 600 ojivas, superando estimaciones del Pentágono que prevé 1500 para 2035. Pekín construyó más de 300 silos de misiles en el oeste, como Yilantay y Jumen, y reveló misiles nuevos como el Jinlei-1 aéreo, Yulang-3 submarino con alcance superior a 10.000 km y MIRV, DF-61 inédito, DF-31BJ para silos y DF-5C con hasta 10 ojivas.
Xi se inspiró en Rusia y Vladimir Putin, destacando su arsenal post-Guerra Fría como ejemplo para disuadir a EE.UU., ante percepción de amenaza occidental y cerco de aliados como Japón, Corea del Sur y Filipinas. China busca paridad nuclear, con misiles como DF-26 "asesino de Guam", DF-17 hipersónico y DF-21 de capacidad dual nuclear-convencional, generando incertidumbre en crisis.
La doctrina de no primer uso china enfrenta dudas por planes de "lanzamiento bajo ataque", alerta temprana con apoyo ruso y deliberaciones sobre guerra nuclear limitada en Taiwán, donde Xi se reserva el derecho a invadir. Expertos advierten que amenazas nucleares como las de Putin en Ucrania podrían usarse para disuadir intervención de EE.UU., respaldadas por un arsenal avanzado aunque inferior en número a EE.UU.
El Ejército Popular de Liberación, con 2 millones de efectivos, prioriza sobrevivencia nuclear ante ataques preventivos, con submarinos en Hainan y acceso al Pacífico vía control de Taiwán y Mar de China Meridional.