El Cerro Sentinela, a 5 km de Tandil en Buenos Aires, es una formación granítica de más de 2300 millones de años del basamento cristalino del sistema Sandilia, símbolo de resistencia con leyendas como la de la indígena Amaike, jineta de belleza legendaria.
Con 298 metros sobre el nivel del mar, ofrece dos accesos a la cima: aerosilla de 8 minutos entre pinos y eucaliptos con vistas panorámicas, o sendero familiar señalizado para descubrir el paisaje gradualmente y sentir el viento cambiante.
En la cima, un mirador de 360 grados muestra las sierras de Tandil, el valle de la ciudad y horizontes infinitos en días claros, convirtiéndolo en maravilla turística y cultural llena de mitos históricos.