Cuatro delincuentes de la banda El Gato irrumpieron en una casa durante 25 minutos, trepándose por el techo de una vivienda lindera e ingresando al patio delantero. Maniataron a la familia, que incluye un nene de 4 años, y golpearon al dueño con un martillo en la cabeza causándole sangrado.
Los ladrones empuñaban una pistola 9mm con cargador extendido para más balas, apuntaron al menor y exigieron dólares y oro a la familia clase media. El hombre intentó cerrar la puerta pero la derribaron a patadas, mientras la mujer oía ruidos del techo.
Los antisociales mostraron insensibilidad total ante el niño presente, que fue testigo del horror. Vecinos alertaron a la policía al notar el robo; los delincuentes huyeron y dos menores fueron detenidos.
Expertos destacan la violencia extrema, falta de escrúpulos y poder de fuego inusual en manos inexpertas, en un contexto de nula prevención policial que permite estos ataques como "pancho por su casa".