El 12 de julio de 1930, el tranvía número 105 interno 75 de Temperley a Constitución se precipitó al Riachuelo desde el puente Bosch en Avellaneda porque su sección central estaba levantada para una lancha de carga en niebla matutina.
El accidente mató a 56 personas, mayoritariamente obreros inmigrantes, cinco mujeres y un niño; sobrevivientes fueron rescatados pero pericias revelaron frenos desgastados y acelerador trabado sin responsables juzgados.
Vecinos perciben sombras, voces de ayuda y presencias en neblina, atribuidas a almas inquietas buscando justicia o cierre por la tragedia sin resolución.
Testigos describen sensaciones de tristeza, energía residual y pactos espirituales pendientes que atan los espíritus al lugar del accidente ocurrido hace más de 90 años.