En Teherán, cafés modernos como uno abierto hace seis meses llenan de clientes tras alto el fuego, con vida volviendo a la normalidad pese a guerras pasadas y bombardeos recientes.
Mujeres salen sin hijab, orgullosas de "victoria" pagada cara post-protestas Mahsa Amini 2022, con avances como conducir motos desde febrero, aunque uso obligatorio persiste.
Debates nocturnos en centros culturales analizan guerra Medio Oriente con artistas, promoviendo diálogo y resiliencia, mientras autoridades arrestan opositores y relajan restricciones selectivas.