Rodrigo, tatuador con 10 años de local en Buenos Aires, muestra su estudio ampliado enfocado en estilo japonés oriental con flores detalladas, transitando del tradicional americano minimalista.
Aprendió dibujando horas diarias como "facultad" del oficio; la escena tatuadora porteña creció, atrayendo turistas por calidad. Recomienda paciencia: sesiones de 2-3 horas máximo, mangas enteras en 10 visitas.
Sesiones requieren relax total ya que el tatuaje es permanente, priorizando comodidad del cliente.