Vladimir Putin presidió un desfile militar austero en Moscú por el Día de la Victoria, sin despliegue habitual de armamento por temor a ataques ucranianos, y justificó la invasión a Ucrania como guerra justa contra enemigo respaldado por la OTAN.
En su discurso, Putin comparó la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial con la actual operación militar especial, insistiendo en la unidad nacional ante restricciones de internet y un alto el fuego de tres días que incluye intercambio de prisioneros. Admitió amenazas pero enfatizó orgullo ruso.
Ricardo Marquina desde Estonia califica el evento de oscuro, destacando la falacia del neonazismo ucraniano apoyado por OTAN, lo que augura continuación de la guerra y posibles conflictos con OTAN. Peskov rechazó conversaciones prolongadas.
Rusos ven el conflicto como realidad pese a minimizaciones, con Zelensky instado a sensatez para tregua.