Pasajeros intervienen y bajan a un hombre en el subte tras creer que intentaba robar. El incidente no era un sketch teatral sino real, y los viajeros lo expulsan para evitar más violencia.
Panelistas debaten si el conflicto surgió por un empujón accidental o intento de robo, comparándolo con casos previos donde bajaron a otro ladrón. Relatan experiencias personales de robos sutiles en subte, como caricias en bolsillos o celulares desaparecidos en vagones llenos.
Se menciona ubicación del celular robado en Pompeya y cómo los ladrones revenden dispositivos, criticando la falta de sistemas de bloqueo en todos los teléfonos.