El Palacio de los Bichos en Villa del Parque, construido por el italiano Rafael Giordano como regalo de boda para su hija Lucía, quedó embrujado tras la muerte de la pareja en un accidente con un tren la noche de bodas a inicios del siglo XX.
La novia y su esposo subieron a un carruaje al amanecer cuando un tren los arrolló, visto por invitados desde los balcones decorados con gárgolas que los vecinos llamaron bichos.
Inquilinos reportan aullidos, puertas cerrándose, sombras de novios bailando, insultos, cadenas y ruidos de tren nocturno. Testimonios incluyen música de vinilos que se reproduce sola sin luz, luces prendidas con sombras humanas y puertas abriéndose sin llave.
Vecinos y residentes sienten presencias constantes, portales energéticos y un hombre ancestral que impide avanzar. Algunos atribuyen los fenómenos a almas atrapadas que repiten la tragedia, mientras otros los viven sin creer en fantasmas.