Pacho Donner, psicoanalista de 84 años, reivindica la vejez como etapa dinámica con propósito, actividad física y erotismo, criticando prejuicios sociales que discriminan a 8 millones de ancianos argentinos como improductivos y asexuados.
Donner cuenta que a los 60 descubrió su cuerpo con gimnasia tras insuficiencia cardíaca; hace media hora diaria de pesas y bicicleta fija, lo que lo salvó de complicaciones en edema pulmonar. Insiste en que el cuerpo dura hasta el final y la sociedad prioriza juventud por consumo.
Aboga por sexo en la vejez con ternura, caricias y juguetes, más allá de penetración; nota cambio mental lento. La vejez da tiempo para saldar deudas personales y ser mejor persona, honrando la vida.