Nahuel Gallo, gendarme argentino, detalla en exclusiva las 448 días de secuestro en Venezuela donde lo torturaron por ser argentino y lo pisotearon camisetas de la Selección, considerándolo preso político de Diosdado Cabello.
Detenido tras ingresar por Cúcuta para ver a su familia, Gallo describe interrogatorios violentos, empujones, arrodillamientos forzados y incomunicación total, con ataques de ansiedad y pensamientos suicidas mitigados por su hijo Víctor. Presenció torturas a compañeros como Iván Colmenares.
El régimen lo usó para extorsionar al gobierno argentino, mencionándolo en programas de Cabello como espía. Liberado tras gestiones diplomáticas, urge no olvidar a presos políticos restantes como Germán Darío Giuliani y Víctor Hugo Quero Navas, muerto bajo custodia.
Panelistas destacan la persistencia del régimen chavista pese a supuestas transiciones, con desapariciones forzadas y falta de rendición de cuentas, llamando a visibilizar la crisis humanitaria.