El lobo GW950M, famoso en el norte de Alemania por matar más de 70 cabezas de ganado y el pony de la presidenta de la Comisión Europea, evadió una orden de abatimiento y ahora vive con nueva pareja y dos cachorros, pese a que muchos alemanes quieren eliminarlo y otros lobos.
Hay alrededor de 1600 lobos grises en Alemania, mayormente en el norte, que evitan humanos pero atacan ganado. Siegfried Kenny Kena, dueño de hotel cerca de manada de siete lobos, monitorea con 35 cámaras trampa y excrementos, destacando beneficios ecosistémicos como control de ciervos y jabalíes, alimentando a 40 especies.
Los ataques a ovejas aumentan, con granjas reportando muertes e infecciones; sindicatos agrícolas presionan por caza. La UE modificó la ley para reducir protección del lobo, permitiendo gestión flexible con licencias, pese a oposición de expertos como Sybille Klensendorf del WWF, quien critica decisión política contra ciencia que requiere al menos 270 lobos o 9 manadas.
Cazar lobos no reduce población ya que altera dinámicas de manada, permitiendo más reproducción o llegada de individuos más agresivos, como en Eslovaquia. Soluciones incluyen perros pastores, cercas eléctricas y subsidios; pastores como Stefan Erb conviven exitosamente sin pérdidas desde usar protecciones.