En el cierre de la entrevista, Horacio Rodríguez Larreta juega y dice que Adorni le vendería un buzón más grande que Patricia Bullrich para comprar auto usado.
Niega creer en modelos extremos de Axel Kicillof o Adorni, defendiéndose como apasionado por el desarrollo con vocación por la política, padre nuevamente y creyente en algo después de la muerte.
Responde a jóvenes con consejo de seguir su vocación política si la tienen, mirando a cámara, y agradece no haber hablado de Racing pese a tentación.