Jorge Castillo, invitado en el programa, contó cómo vivió su detención en prisión, a la que llamó "secuestro" porque se considera inocente. Explicó que mantenía la mente libre, trabajando mentalmente como en una oficina pese a estar encerrado, y rechazaba la comida por su cáncer de colon previo, prefiriendo lechuga que no le permitían ingresar.
Detalló el sistema interno donde el cigarrillo funciona como moneda, y relató intentos fallidos de conseguir trabajo en la cárcel como zapatero o textil, siendo tratado con desprecio por los guardias. Se despertaba temprano para hacer ejercicio, usaba un teléfono fijo de 8 a 10 para manejar negocios, y recibía visitas semanales variables.
Describió un día típico: desenganche a las 8, actividades hasta las 18, reclusión temporal para cambio de guardia, y soltaban de nuevo hasta las 22 o 24 fines de semana. Su familia también fue "secuestrada" inicialmente, pero él manejaba todo desde adentro con mentalidad positiva.