El Museo Isaac Fernández Blanco en Retiro, Buenos Aires, es un lugar donde la historia se mezcla con leyendas de fantasmas que cobran vida en sus sombras.
En el siglo XVIII, el terreno sirvió para enterrar esclavos que morían durante viajes o en cuarentena al llegar al puerto, y sus ánimas supuestamente habitan el subsuelo, manifestándose como entidades atrapadas.
Carlos Noel, intendente de Buenos Aires e hijo del arquitecto Martín Noel, perdió a su hija Soledad de 17 años por tuberculosis y usó mármoles de lápidas del Cementerio Disidente para recubrir las paredes del Palacio Noel.
Durante una visita en 1928, el presidente de Estados Unidos Herbert Hoover escuchó ruidos terribles, risas y lamentos en la noche, solicitando cambiar de cuarto, mientras su comitiva vio puertas cerrándose solas y una mujer de blanco.
Trabajadores reportan apariciones de figuras femeninas, un ballet interrumpido por una presencia, perros enloquecidos, movimientos en cámaras de seguridad, ascensores solos y toques en el hombro sin explicación, alimentando el mito del mayordomo suicida y otras almas confusas.