La sudestada con pleamar del ciclón extratropical causó destrozos masivos en la costa de Montehermoso, borrando balnearios completos, destruyendo paradores de hasta 100 metros cuadrados como el Océano, casitas de guardavidas, luminarias, postes con cámaras de seguridad, asfalto en la costanera de dos kilómetros y cortando el suministro eléctrico por precaución en toda la zona.
La periodista Noelia mostró en vivo el panorama desolador con 6 grados, chapas sueltas, escombros y mar aún avanzando; una familia completa, liderada por la abuela Haydee, removía madera, hierro, mesas y sillas arrastradas, lamentando el esfuerzo de dos años para pintar y equipar el parador, ahora irrecuperable.
Haydee contó que llegaron alertados el viernes por el viento y olas de 7 metros, y agradeció la rápida ayuda municipal al pie del cañón; el intendente Hernán Arranz estima 3 mil millones para reconstruir y espera fondos de Axel Kicillof, mientras el secretario Fernando recupera cámaras arrastradas 50-60 metros y evalúa daños invisibles como gas y electricidad.
Edificios de primera línea son mayormente de temporada sin evacuados, pero el mar corroe pilotes y reduce playas; urge obras de defensa costera ante la precariedad visible, con cuadrillas trabajando pese al frío y pronóstico adverso, priorizando seguridad para residentes permanentes y home office.
Montehermoso, con 10.000 habitantes estables que triplican en verano, depende del turismo; el paseo de madera es vulnerable, y aunque no hubo víctimas, el fenómeno erosiona terreno ganando hasta veredas, inusual en playas extensas.