En las laderas de Lima, como Nueva Vista, casi tres millones de personas carecen de agua potable regular; tanques se rellenan semanalmente si el cisterna sube por trochas. En invierno es imposible, forzando racionamiento para cocina prioritaria.
Madres como Reina frustran por no poder bañar hijos en verano; pagan seis veces más que con red, con riesgos de contaminación. Expertos culpan falta de previsión pública en suelos no protegidos, costando 40 veces más llevar servicios en pendiente.
19 de 46 distritos limeños restringen suministro. Mujeres reutilizan agua; una construyó oasis gota a gota evocando su sierra. Comparan con barrios desérticos de Nueva York, pero Lima agrava por condiciones.