Fabi Cugini se desnuda emocionalmente ante la cámara, afirmando hacer periodismo con el corazón, dormir tranquila rindiendo cuentas solo a Dios y no tener plata, alquilar un departamento de un ambiente y medio, viajar en colectivo y subte.
Revela tener cirugías plásticas para parecer más joven, ser fanática de Roxette, llevarse mal con un hermano, haber perdido a sus padres jóvenes y haber publicado fotos en pelotas en redes mostrando su "medida mediana para abajo", pero salir a la calle con frente en alto por su honestidad.
Anhela un país sin el "cáncer y candia" de la sociedad, responde a críticas que gusta o no su estilo violento pero es honesto, y menciona promo de líneas telefónicas del estudio Venturino y libro "Dios es argentino".