Revisiones globales revelan que el vapeo causa más riesgos cardiovasculares, síndrome metabólico y pulmonares como asma, bronquiolitis y neumonía que el cigarrillo, con epidemias de lesiones en EE.UU. por excipientes adulterados.
Expertos critican decisión de ANMAT de regular vapeadores por blanquearlos y permitir aditivos tóxicos como formaldehído, saborizantes inhalables, THC sintético y canabinoides, más adictivos y cancerígenos, promoviendo toxicomanía en jóvenes desde los 8 años.
Defensores argumentan control del mercado informal evita clandestinidad como con marihuana en Uruguay, donde aumentó consumo pese a legalización; recomiendan tratamientos de 12 semanas con profesionales para dejar tabaco, no sustitutos que intensifican adicción por absorción rápida de nicotina.
Panel discute fracaso de campañas antitabaco previas, bajada de prevalencia del 30% al 22%, y rol de fabricantes tabacaleros en vapeo, con costos como 25-40 mil pesos por dispositivos de miles de pitadas.