Los robos y asaltos violentos convierten la inseguridad en la principal preocupación en Costa Rica, antes considerado uno de los países más tranquilos de la región. Los turistas vigilan bolsillos y mochilas con cautela, aunque el sector aporta el 8% del PIB con 9000 visitantes diarios, según el ministro de Turismo William Rodríguez, sin impacto en cifras pese a la percepción creciente de riesgo.
La Policía Turística cuenta con 320 oficiales en 21 puntos y reporta hurtos por descuido y tachas de vehículos bajando en costas, pero Buddy Roberts, presidente del Centro de Estudios del Turismo, sostiene que los robos a visitantes crecieron un 340% en dos años. Las embajadas de Estados Unidos y Canadá emitieron alertas, y aunque los homicidios bajaron a 263 hasta mayo con tasa de 16,7 por 100.000 habitantes, el 2025 registró 873, la tercera cifra histórica más alta.
Jason Hamilton relató el asalto a sus padres hoteleros de casi 80 y 69 años, que sufrieron violencia a las 3 de la mañana, con su padre golpeado y apuñalado. El 60% de homicidios se atribuye al crimen organizado y narcotráfico, que decide víctimas. La DEA extraditó a Estados Unidos al exmagistrado y exviceministro Celso Gamboa por colaborar con redes criminales.
El gobierno impulsa políticas de mano dura y una mega cárcel inspirada en el modelo de Nayib Bukele en El Salvador para mantener la imagen de destino seguro.