Una ciclogénesis explosiva desde el miércoles destruyó 30 paradores de playa en Montehermoso, costa bonaerense, con olas de 7 metros que arrasaron estructuras de madera, pasarelas y tendido eléctrico. No hubo víctimas gracias a alertas previas, pero la erosión amenaza casas y la municipalidad evalúa reconstrucción.
En vivo desde Montehermoso, Noelia Sosa mostró escombros y entrevistó a Mauro Aristegui, dueño del parador Océano, quien relató la furia del mar que enterró vajilla un metro bajo arena y arrastró heladeras a kilómetros. Destacó solidaridad vecinal, bomberos y un concejal ayudando manualmente pese a vientos de 100 km/h y tejas volando.
Aristegui, pescador de 20 años local, comparó con sudestadas pasadas pero afirmó que esta fue inédita; tenían seguros contra viento e incendio, pero no contra olas. Pronósticos se cumplieron al pie de la letra, evitando heridos mayores. Vecinos como Ricardo criticaron boom inmobiliario previo.
Daños solo materiales; comunidad resiliente ayudó mutuamente, recordando apoyo a Bahía Blanca en desastres pasados.