Raúl Barón Biza, millonario cordobés y dandy de los años 30, levantó la tumba más alta de Argentina (80 metros, más que el Obelisco) en forma de ala de avión para homenajear a su esposa Miriam Steffor, actriz suiza pionera de la aviación que murió estrellada en San Juan en 1931 intentando unir capitales de 14 provincias en 5 días con su avión El Chingolo.
La pareja vivió un romance apasionado en estancia Los Cerrillos, rodeada de olivares, con fiestas, iniciales MS en baldosas y baño excéntrico. Barón Biza conoció a Miriam en Europa, se casaron en Venecia; ella voló con instructor Luis Fuchs, tuvo accidentes pero insistió hasta el fatal choque por falla de motor. La tumba incluye monolito con motor del avión y leyendas contra profanadores; se rumorea tesoro con diamante Cruz del Sur maldito.
Mario Marqués recorre el mausoleo destruido, panteón, estancia con cocina original y balcón privado. Antes, visita almacén de Quito con sándwiches de medio kilo famosos entre artistas como Lionel Scaloni. La historia mezcla amor, locura y muerte; Barón Biza luego se enamora de Clotilde Sabatini, huye a Uruguay, se divorcian en Buenos Aires donde la desfigura con ácido muriático y se suicida.
La familia sufre más tragedias: hija María Cristina se suicida arrojándose de un edificio, hijo Jorge Barón muere en 2001. Relación con gobernador Amadeo Sabatini generó escándalo por diferencia de edad.