Graffitis con la frase "Matar a Peter Thiel" aparecieron en varias calles y barrios de la Capital Federal contra el empresario que vive en Argentina, compró una casa, instaló a su pareja y envía a su hijo a un colegio local.
Thiel es señalado como cerebro detrás del superrigui anunciado por el gobierno con beneficios impositivos. El panel califica esto como obra de ultraizquierda y enfermos en la vida política argentina.
Se compara con retórica violenta en streams y canales contra el presidente, evocando épocas pasadas no vistas en los 70 u 80.