Un grupo de insurgentes detonó un coche bomba suicida contra un puesto policial en el distrito de Banú, provincia de Kíber Pakhtunkhwa, noroeste de Pakistán, seguido de un asalto armado.
El ataque dejó 15 policías muertos y tres heridos, según fuentes oficiales. Un vecino relató que la explosión derrumbó puertas de su casa a 400 metros y generó humo y disparos.
Los asaltos han tensado relaciones entre Pakistán y Afganistán, con bombardeos pakistaníes y negaciones talibanes de refugio a militantes.