Manuel Adorni enfrenta una investigación judicial por posible enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, con gastos que superan los 863 mil dólares en propiedades, refacciones y viajes, pese a un salario oficial congelado en 3,5 millones de pesos hasta enero de 2026 y luego elevado a 7,1 millones.
El matrimonio Adorni-Angeletti compró una casa en el country Indio Coa por 120 mil dólares, invirtió 245 mil dólares en refacciones con contratista Matías Tabar pagados en efectivo, incluyendo pileta climatizada y cascada, y tomó préstamos no bancarios por 100 mil dólares al 11% mensual. Omitieron inicialmente declarar el bien ante la Oficina Anticorrupción.
Adquirieron un departamento en Caballito por 200 mil dólares a nombre de dos jubiladas, Beatriz Viegas y Claudia Svabo, con financiamiento de 200 mil dólares sin intereses y acuerdo extra de 65 mil dólares. Viajes lujosos a Bariloche, Aruba y Punta del Este suman decenas de miles de dólares, como 9 millones de pesos en hotel y excursiones en Bariloche pagados tres meses después.
Adorni defiende su patrimonio en declaraciones juradas con anexos reservados, niega delitos y dice que afrontó todos los gastos personales. Críticas políticas lo tildan de corrupto y cuestionan custodia policial para su esposa Bettina Angeletti, usada para trámites personales. Karina Milei colocó un escudo crístico en su despacho para protección.
Panelistas debaten si Adorni sabe demasiado, genera tironeos con Karina y Santiago Caputo, y si los números cierran con sus ingresos, mientras Milei lo ratifica pese a encuestas adversas.