Un youtuber ingresa por primera vez con cámara al Centro Penitenciario de Reinserción Social de Mingahuazú, el penal más moderno de Paraguay, para mostrar sus instalaciones, módulos de seguridad y esfuerzos de reinserción de internos.
El tour revela chequeos estrictos en la entrada, pabellones clasificados por conducta, uniformes iguales para todos, comedores con derechos y deberes colgados, y actividades como juegos de damas para estimular el cerebro. Internos como un pastor evangélico acusado de abusos niegan cargos esperando justicia, mientras otros trabajan en producción de cortinas y alfombras ganando entre 1.000 y 1.800 por persona.
Funcionarios explican que no hay electrodomésticos en celdas para igualdad, televisores en áreas comunes, y programas laborales con empresas externas. Ex internos contratados post libertad destacan la obligación moral de trabajar y la segunda oportunidad, criticando a jueces por demoras en condicionales que fomentan reincidencia.
La directora Rosalía García detalla módulos para beneficios penitenciarios y programas espirituales contra adicciones. El youtuber reflexiona sobre readaptación, aislamiento por peleas y la necesidad de cárceles modelo para evitar que los internos salgan peor.