En Teherán, un café librería ultramoderno abrió hace seis meses y ahora está lleno, mostrando que la vida vuelve a la normalidad tras la guerra. La gente, especialmente jóvenes y clase media, acude en masa a los cafés después de bombardeos estadounidenses e israelíes.
El dueño del local vivió tres guerras desde junio de 2025, con cierres forzados, pero reabrió tras el alto el fuego. Miles de establecimientos han proliferado, y las mujeres se atreven a salir sin velo, celebrando como victoria tras protestas por Mahsa Amini en 2022.
Autoridades relajaron reglas, como permitir mujeres en motos desde febrero, y se debaten política abiertamente en centros culturales. Sin embargo, intensifican arrestos por vínculos con oposición y hay ahorcamientos por espionaje.