En enero de 1960, la Armada Argentina detectó dos submarinos soviéticos no identificados en aguas jurisdiccionales del Golfo Nuevo, Chubut, iniciando una cacería de 27 días con patrulleros Ara Murature y Ara King, aviones y destructores, ante alertas de inteligencia estadounidense.
Los submarinos Zulu de alta tecnología sortearon el cerco pese a colaboración de expertos de la Marina de Estados Unidos; un informe sugirió avería en uno por ataques argentinos con cargas de profundidad y torpedos, mientras otro lo asistía evasivamente.
El agregado soviético Konstantin Kourin y viceprimer ministro Anastas Mikoyan negaron presencia de naves; el presidente Arturo Frondizi supervisó operaciones previas similares en 1958 y 1959. Benjamín Cosentino y Patrick Roth confirmaron detección y ataques.
En contexto de Guerra Fría post-Revolución Cubana, los soviéticos escaparon sin revelar motivos, dejando a Argentina y Estados Unidos sin respuestas en incidente no aclarado que tensó relaciones globales en Patagonia.